A la novia, el novio, la suegra, el compadre, los abuelos o a quien tú quieras 

Regala una calaverita 

Porque el año no ha estado como para regalos… 

Pero primero… 

¿Qué son las calaveritas? 

Las calaveritas son una parte esencial de cada Día de Muertos. Es más, una parte esencial de México y punto. Desde la primaria, nuestras maestras y maestros nos tenían escribiendo calaveritas cuando se acercaban estas fechas.  

Por si no las conoces, las calaveritas son pequeños poemas en verso, escritos con humor, ironía o algún gesto de picante mexicano. Su tema principal circula alrededor de la muerte. Así es, desde primaria nos burlamos de la muerte.  

Estas calaveritas suelen ir dedicadas a algún ser querido, pero también pueden hablar de personajes célebres, artistas mexicanos, políticos (a estos les tocan con menos cariño), o incluso hasta de uno mismo. Lo importante es que en algún punto se juegue con la muerte. 

La idea de esta tradición, como muchas alrededor del Día de Muertos, es recordar que la muerte es algo que nos acompaña todos los días. No es necesariamente mala, sino que, como las calaveritas y los altares, puede estar llena de colores, sabores y recuerdos felices.  

Inevitable sentir nostalgia, claro, pero es un recordatorio de que somos humanos y para allá vamos todos.  

¿Qué tal? Pa’ qué esconder lo inevitable, mejor veámoslo como parte del paseo, pues este cuerpo es prestado y la vida pasa en un segundo. Allá nos vamos a terminar de conocer.  

En fin, tu viniste aquí por calaveritas y como yo no quiero que te me mueras esperando, aquí te comparto unas siete con todo y dedicatoria: 

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Ahora sí, las calaveritas 


Para la novia (Sí, tú Valentina, ¿cuál otra?) 

Pasé a la florería y te compré unas flores 

Después a la plaza que estaba de pasada 

Te compre tres vestidos raros, como te gustan, de colores 

Y para cenar vino, queso y chiles en nogada 

Pero cuando venía por el mercado, pensando en tus fulgores 

Se me apareció por sorpresa una calaca despiadada 

“Vengo por tu vida, ni te escondas, ni me llores” 

Sombría y fría, así me habló aquella flaca 

“Al menos despedirme del amor de mis amores” 

“Pero deja tus regalos” respondió muy enfadada 

Y por eso aquí estoy, no hagas caso a los rumores 

No olvidé nuestro aniversario, pero de tus regalos 

La Muerte me dejó sin nada. 

calaverita-para-la-novia

Para la suegra (obvio no para la mía) 

Llevo toda la semana con el Jesús en la boca 

¿Será que es mi momento, me habrá llegado la hora? 

Siento que me sigue una figura muy oscura 

¿A caso la calaca vino a mi sepultura? 

La veo en cada esquina, me ve con ojo de loca 

Le conté esto a mi novia, frío como roca 

Y justo en ese momento volví a ver a la figura 

“La cena está servida” nos decía con dulzura 

Al parecer no moriré hoy y eso si me alegra 

Pero ahora sé muy bien, que me vigila mi suegra 

calaverita-para-la-suegra

Para el compadre 

Mi compadre nunca necesitó divertirse 

Para tomarse sus alcoholes 

Lo importante era medirse 

Contra todos menos contra sus riñones 

Ay compadre, te me fuiste 

Y no dejaste ni un trago de tus licores 

Ahora solo, acá muy triste 

Me siento a ver morir las flores 

¿Pero que veo allá a lo lejos? 

Es la calaca que viene a carcajadas 

Y al lado mi compadre y sus festejos  

¡Que no estaba muerto, andaba de parranda!  

calaverita-para-el-compadre

Para los abuelos 

En esa casa donde todo es viejo 

Donde hay mucha comida y pocas reglas 

Crecí creyendo que muy lejos 

En su altar pondría las velas 

Un adiós a esos maestros 

Que en la vida dejan huella 

Que la muerte allá en el cielo 

Los reciba así de fiesta 

Mientras tanto me desvelo 

En el altar con su foto puesta 

Porque este Día de Muertos  

No descanso ni una siesta 

Hasta ver a mis abuelos 

Cada noche como esta 

(Ya ba’yorar) 

calaverita-para-los-abuelos

Para los padres 

Padre mío y madre santa 

Me porto bien, lo juro 

Lo aprendí con la chancla 

Aunque ahorita estamos lejos  

Ni la muerte me asusta 

Porque hablé con ella muy en serio 

Para que a ustedes no se los lleve nunca 

(ya‘toi yorando) 

calaverita-para-los-padres

Para los hermanos 

Andaba con mis hermanos 

De travesura en travesura 

Cuando sin querer queriendo 

Nos metimos mucho en la aventura 

“¿Y ahora cómo regresamos?” 

Pregunta mi hermana, la más madura 

Y cuando menos lo pensamos 

Nos aparece una calaca, con una expresión muy dura 

“Para regresar tendrán que darme un alma” 

Nos dijo esa alta figura 

“Safo dar la mía” respondimos con premura 

“¿Quién lo dijo al último?” preguntaba la huesuda 

Y tras mucho debatir, la llevamos al borde de la locura 

“¡Basta ya! Quédense sus almas, pero paren la tortura” 

Y así fue como escapamos  

De una muerte muy segura 

calaverita-para-los-hermanos

Para tus jefes (no se lo manden a los míos, por fa)  

Un viernes como otro 

Encerrado en la oficina 

Se fueron todos, me dejaron 

Cerraron hasta las cortinas 

Pensé que por fin lo habían logrado 

Volverme loco con su rutina 

Cuando frente a mi apareció 

Una calaca bailarina 

Pareció muy sorprendida  

Cuando sonreí a esa catrina 

“¿No te espanto, no me temes, 

no te aterra mi guillotina?” 

Ingenua flaca, te estaba esperando 

Pa’que me lleves lejos, lejos de esta esquina 

calaverita-para-tus-jefes

Y hasta ahí lo dejamos por hoy porque ya me metieron en muchos problemas.  

Pero no dejen de compartir esta tradición, que siga corriendo por nuestras venas.  

Y de paso mándenme las suyas, que ya quiero leer sus poemas.  

¡Ajúa! 

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