Una verdadera fiesta mexicana

Como extranjero viviendo en Cancún, desde los primeros días de vivir en la ciudad lo que más escuché fueron recomendaciones de lugares para visitar. Uno que siempre escuchaba pero nunca había tenido la oportunidad de visitar era Xoximilco. Había visto fotos, videos y escuchado historias de cómo es imposible no pasarla bien en este parque. Hace unos días tuve la oportunidad de visitarlo, y desde el momento en que me subí al camión no hubo un instante en que no me divirtiera.

Transportación

En mi caso, fui acompañado por mi novia Gabriela. Nuestro camión fue ¨El Alux¨ y el personal del transporte siempre mostró respeto y educación. Siempre me sentí seguro y desde el punto de encuentro en Cancún hasta el parque, el trayecto fue muy placentero y entretenido. En este camión conocí a Walter quien durante el viaje se convirtió en mi mejor amigo.

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El Alux

Antes de empezar el recorrido, llegamos a un área común parecida a una kermés típica donde se ofrecían antojitos mexicanos. Podíamos elegir entre una variedad de aguas frescas al igual que probar los deliciosos esquites (vasitos con granos de elote, limón, sal, chile, crema y queso). Mientras disfrutaba de mi agua de jamaica, los miembros del equipo de animación iniciaron con una sorpresa musical para empezar la noche. Luego de la música, el baile y los esquites, escuchamos llamar el nombre de nuestra trajinera y pasamos al área de embarque.

 

Lo primero que hicimos al llegar, fue tomarnos la foto en la iluminada y colorida trajinera. Después, todos los pasajeros nos presentamos, ya que pasaríamos juntos las siguientes tres horas de la noche. Y mientras recorríamos los canales del parque, nuestro amigo Walter (el guía) servía de moderador para los brindis, los juegos y las anécdotas. Es impresionante la cantidad de elementos culturales que se pueden apreciar desde que inicia el recorrido: los colores, la decoración de la trajinera, la música, todo dice México en voz alta.

Comida en Xoximilco

Honestamente en los tres años que tengo viviendo en Cancún, nunca había probado tanta variedad de gastronomía mexicana. Para la entrada nos dieron totopos y chicharrones con seis distintas salsas. Para el plato fuerte, un grupo de chicas a las que Walter se refirió como ¨las primas¨, desde otra góndola nos repartieron tortillas, seis guisados diferentes y arroz. De los tacos mis favoritos fueron las fajitas de res y la cochinita, esta última ya la había probado en Cancún, pero la cochinita que más me ha gustado fue la de Xoximilco. Quitando las tortillas, prácticamente todos los guisados me recordaron a República Dominicana. La res, el pollo y el pescado son platillos muy comunes en mi tierra.

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Plato de Guisados Xoximilco

Para completar la degustación, después de los tacos sigue el postre. Un plato con nueve dulces mexicanos, entre ellos: dulces de coco, de nuez, obleas con cajeta, dulce de calabaza, entre otros. De la parte de los dulces el que más me gustó fue el de calabaza. Nunca había probado este dulce pero desde que lo probé se convirtió en mi favorito. Por último, como amante del café soy muy selectivo, pero el café de la trajinera, el cual venía endulzado y con un toque de canela, que en México lo llaman “café de olla”, estaba perfecto e hizo una increíble combinación junto con el dulce de calabaza.

Para acompañar toda la comida, en el centro de la trajinera puedes encontrar variedad de bebidas, como café, cerveza, refrescos y lo que no puede faltar en una fiesta mexicana, ¡el tequila!

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Dulces Mexicanos Xoximilco

Ambiente

La energía del parque es incomparable. Durante toda la experiencia el personal de Xoximilco te mantiene entretenido, ya sea con juegos o contándote sobre el folclor y la cultura mexicana. Y como parte del recorrido en la trajinera, diferentes grupos de música en vivo presentan ritmos de todo el país que te harán bailar y cantar, como el mariachi, la música norteña y la marimba, es como si fueras a diferentes estados en una misma noche. En algunos puntos del trayecto me imaginé la reacción de mi papá y mi mamá, quienes adoran la cultura y la música mexicana.

 

Un grupo musical en particular me llamó mucho la atención, porque no tocaban un instrumento normal. El grupo estaba en un punto por encima del río y el instrumento era un grupo de botellas de vidrio vacías. El sonido que emitía era muy particular y me hizo recordar a los artistas que se ponen en el metro de Nueva York, quienes hacenmúsica con cosas que se encuentran en cualquier casa.

Al final del recorrido, el grupo de desconocidos con los que empezaste el viaje, terminan siendo amigos que nunca olvidarás. No importa la edad o la nacionalidad, te diviertes y la pasas bien seas de donde seas.

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Pasajeros de la trajinera Puebla