Conoce la historia del

Muknalia Minima

Habían pasado ocho años desde que buceamos en la cueva subacuática Muknal y colectamos a 23 metros de profundidad la osamenta de la Señora de las Palmas. Un personaje prehistórico y célebre de nuestro estado y presente en los libros de texto de la SEP como la primer habitante de Quintana Roo hace 12,000 años al final de la Era del Hielo. Poco sabíamos que pronto descubriríamos un nuevo misterio: Muknalia Minima.

Un poco de contexto

Colaborando con el INAH y como parte de su estudio, tuve el gran privilegio de colectar cráneo, mandíbula y todos y cada uno de sus huesos en el 2004. A partir de los estudios realizados a ese esqueleto, hoy sabemos todo sobre la Señora de las Palmas. Mujer cazadora-recolectora, longeva para la época (entre 40 y 45 años), con estatura de 1.50, de 54 kg de peso y brazos fuertes. Debió ser una persona muy importante para su gente porque la depositaron adentro de la cueva a 174 metros de distancia, hace más de 10,000 años. Periodo en el que la única tecnología para andar en la cueva era el fuego y las cuerdas.

Ahora corría el año 2012 y estaba buceando en la misma cueva buscando respuestas a otras preguntas. En ésta ocasión trataba de entender las acumulaciones de carbón detectadas tiempo atrás. La presencia de carbón en una cueva subacuática puede ser muy importante e indica dos cosas: una, que probablemente hubo fuego en el interior de la cueva cuando esta estaba seca; y la otra, que el carbón haya sido arrastrado naturalmente por el agua hasta el interior. El hollín detectado en el techo de la cueva corrobora que en efecto ardió fuego en tal sitio hace al menos 10,000 años durante el final de la Era del Hielo. También había un pasaje en el suelo muy estrecho y lleno de carbón que quería revisar y para el cual iba preparado con mis tanques montados.

El descubrimiento

Para mi sorpresa, no solo descubrimos la mayor acumulación de carbón documentada en cuevas subacuáticas. Además de eso encontramos un fragmento de mandíbula semienterrada en el carbón, en posición vertical y en un lugar muy significativo. Era una especie de entrada redonda como bóveda antecediendo un túnel estrecho, de ahí el nombre del lugar “la bóveda de carbón” por la forma redonda y restrictiva del túnel y con el piso totalmente cubierto de carbón. Justo ahí se encontraba la mandíbula del animal que hoy sabemos que es un pecarí nuevo y al que nombramos Muknalia Minima en honor a los primeros exploradores de la cueva Muknal.

Tres minutos y 14 metros más adentro por el túnel estrecho y entrando por la bóveda de carbón, descubrimos los restos de otro humano al que nombramos Abuelo de Muknal. Un cráneo y mandíbula aquí, y tan solo cuatro huesos acá… No era un esqueleto completo, eran tan solo algunos elementos representativos del individuo. Pero era el esqueleto de otro humano muy antiguo, ¡tan antiguo o más que la Señora de las Palmas! Lo encontramos a 10 metros más profundo que la Señora y 30 metros más lejos. 

Hoy día sabemos que los restos que descubrimos aquel 21 de marzo de 2012 pertenecieron a un individuo masculino que murió en sus 40s y que fue parte del grupo precerámico al que perteneció la Señora de las Palmas. Muy probablemente la mandíbula del pecarí a 14 metros de distancia del Abuelo de Muknal y que dejaron a la entrada de su cámara, formóparte de una ofrenda al personaje ahí depositado.

Crónicas de un descubrimiento en las cuevas subacuáticas de Tulum: Muknalia Minima

Dibujo: Jerónimo Avilés

¿De qué nos sirve?

Nada se compara con descubrir dentro de cuevas subacuáticas huesos fósiles de humanos y animales extintos, es emocionante y misterioso. La evidencia es muy frágil y uno debe ser súper cuidadoso para no alterar los sitios que darán información que nos transporta a un tiempo muy remoto en donde día a día nuestros ancestros se jugaban la vida para conseguir alimento y no convertirse en el mismo. Las muknalias que pudieron consumir, también debieron formar parte de la dieta de los grandes carnívoros de la época como el tigre dientes de sable, el jaguar y puma, todos ellos más grandes que los jaguares y pumas actuales.

Hoy día nosotros los espelobuzos que navegamos las cuevas inundadas nos enfrentamos a peligros que se presentan en un espacio cerrado oscuro y lleno de agua en donde la salida puede estar a una o dos horas a nado… El equipo y los integrantes del grupo deben estar en condiciones físicas y mentales lo suficientemente buenas como para poder reconocer y detectar sitios con valor arqueológico y paleontológico. De este modo, más elementos antiguos como la Muknalia Minima podrán ser descubiertos y así seguir trabajando y continuar llenando páginas de la prehistoria de México.

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Muknalia minima