Había escuchado de este paradisiaco destino,

pero esta era mi primera vez en Cancún, ¡disfrutar!

 

Llevo años escuchando sobre Cancún, México. Un paraíso terrenal lleno de playas inolvidables, atardeceres preciosos, muchas actividades llenas de aventura en la selva y tours que me acercarán a la cultura mexicana. Hasta ahora, no había tenido la oportunidad de visitar el sureste del país y me emociona mucho conocer la península de Yucatán, con su famosa belleza natural y personalidad cultural.

Mi viaje a Cancún comienza desde Querétaro, en el centro del país. Es tierra seca, con viñedos que te roban el aliento y vistas de la Sierra Gorda que jamás olvidarás. Sin embargo, es momento de conocer un calor más amigable, un calor húmedo, más tropical y más cercano a la playa. ¡Al fin, mi primera vez en Cancún!

Me organicé con un par de amigos que ya conocían el destino y me llevaron a festejar mi cumpleaños. Debo aceptar que al inicio no estaba particularmente emocionado pues el tema del sargazo está presente diario en redes sociales y noticieros. No quería decepcionarme pues mis ojos querían ver el azul turquesa tan famoso mundialmente. Después de no mucho insistirme, accedí porque mis amigos me aseguraron que hay tantas cosas por hacer que el sargazo pasa a segundo término. Ya se verá.

Al bajar del avión, lo primero que noté fue el calor tan diferente. Este calor te abraza, te reconforta, poco tiempo después estás empapado en sudor y un poco sofocado. ¡Excelente! Eso es lo que buscaba, ahora que comience la aventura.

 

Mi primera vez en Cancún

 

Nos hospedamos en un hostal en el centro de la ciudad, cerca de la Avenida Nader. Tengo entendido que esa calle está llena de hostales y locales de comida para todos los gustos, no hay mucho que decir de esta parte de mi viaje, sólo basta decir que estuvo muy tranquilo y la zona me gustó mucho, pese a que no estuve cerca de la playa. El día uno fue dedicado a viajar, conocer el hostal y salir a comer. Al día siguiente debíamos estar en la plaza Las Américas para tomar nuestro tour a Chichen Itzá, ¡una de las maravillas del mundo!

 

Chichén Itzá

 

Mi primera vez en Cancún

 

Mis amigos se encargaron de encontrar una de las mejores opciones para viajar en un tour por las zonas arqueológicas del destino. Otra de las opciones era rentar un carro y lanzarnos a la aventura, si me lo preguntan a mí, es lo que hubiera hecho. Por suerte, mis amigos se fueron por la primera opción y vaya que se los agradezco. El no manejar, llevar un guía especializado que nos llevó a los lugares más increíbles a lo largo de la expedición, un camión especial y muy cómodo, así como comida típica yucateca fueron más que suficiente para convencerme.

La cita fue a las 7:00 am. Había mucha gente que estaba esperando algún otro tour, pues este es un punto de encuentro para llegar a Xcaret, Xel-Há, Xenotes y Xplor, algunos de los parques temáticos más famosos en el destino. ¡Ese día me enteré de que visitaríamos precisamente estos parques!

Visitar una maravilla del mundo cambia tu perspectiva. Durante toda mi visita nunca dejé de cuestionarme cómo es que las civilizaciones antiguas habían construido El Castillo tan imponente de Chichén Itzá.

 

Mi primera vez en Cancún

 

Después de visitar este destino fuimos a un pueblito que me dejó asombrado. Valladolid tiene el toque colonial tan particular de Querétaro. Me sentí como en casa, de verdad me encantó, pero lo mejor de este pueblito fue la Casona de Valladolid. ¡Qué comida dimos ahí! Panuchos, cochinita, relleno negro y todas las delicias de la comida yucateca. Debo aceptarlo… es de las mejores que he probado.

Ahí, muy cerca de la catedral de Valladolid, está un cenote. Yo jamás había visto uno y créanme… las palabras no alcanzan para describirlo. Se trata de un agujero en el suelo muy profundo con agua color verde esmeralda, rodeado de vegetación y formaciones rocosas como estalactitas. Nos explicaron el significado sagrado de los cenotes para los mayas y que para ellos era un portal al inframundo. No me quería ir de ahí y tuve muchas ganas de nadar en sus aguas, pero el tiempo no nos alcanzó.

Ya de regreso en Cancún caímos rendidos de cansancio y al otro día la cita era a las 9:00 am en el mismo lugar.

 

Xenotes 

Si ya me había parecido sorprendente el cenote de Valladolid, lo que vi en mi tercer día en Cancún fue increíble. Resulta que existen cuatro diferentes tipos de cenotes: abierto, cerrado, semi abierto y antiguo, cada uno con sus muy particulares detalles.

 

Mi primera vez en Cancún

 

Si bien, no soy el fanático de la adrenalina, sí disfruto de una buena dosis de aventura. Este tour fue increíble, me aventé desde unos cuatro metros de altura hacia al agua de un cenote. Visité el increíble cenote Lu’um, con agua color turquesa al que llegué haciendo rappel.  Navegué en kayak por otro cenote en el que vi un par de patos y muchas libélulas y también hice snorkel en aguas cristalinas.

Este tour fue de mis favoritos. No te mentiré, una vez ahí, no querrás salir y tendrás ganas de más agua, más aventura y más tiempo, pero con lo que hacemos durante el recorrido es suficiente para un día ajetreado. Sin duda para mi próxima visita me aventuraré a conocer otros cenotes por mi propia cuenta.

 

Mi primera vez en Cancún

 

El siguiente día yo ya quería ir a la playa. Me urgía ver el azul del que tanto me habían hablado y que hasta ahora no había conocido, pero no era el plan de mis amigos.

 

Xcaret

Desde que llegué al aeropuerto de Cancún, algunos amigos y familiares insistieron en que no me podía perder el espectáculo nocturno de Xcaret ni la visita al parque. La verdad, no sabía si iríamos. Mis amigos armaron toda la logística, pues sí teníamos ganas de visitarlo. Déjenme decirles que no me decepcioné en lo más mínimo. Por el contrario, me sorprendió cada detalle del día.

Lo primero que hicimos fue recorrer uno de los tres ríos subterráneos que están dentro del parque. Una auténtica maravilla con agua fresca perfecta para el calor. Al salir del río, me encontré con uno de los momentos que más había esperado, desde una especie de mirador se puede ver el imponente mar Caribe.

 

Mi primera vez en Cancún

 

A lo lejos se alcanza a ver la Isla de Cozumel, rodeada por un mar precioso. Encontré un azul profundo, azul rey como si el agua estuviera pintada, impresionante. Por primera vez tuve un encuentro con el sargazo y no fue tan escandaloso como me habían comentado. Al menos desde este mirador, no se veía tan invasivo. Sólo había unas cuantas plantas en las piedras, pero nada que me espantara como me han hecho creer.

Después de este corto encuentro con el mar, nos fuimos al aviario y al mariposario. Comimos en un restaurante de comida mexicana deliciosa y nos fuimos corriendo al espectáculo de noche. Déjenme decirles que todas las maravillas que me habían dicho se quedan cortas. Es una muestra cultural y folklórica de todo lo que es México.

Desde un poco de historia de la creación de nuestro país hasta muestras de danzas, música y canto. Este espectáculo tiene de todo y pienso que todos los mexicanos deberíamos de verlo al menos una vez en nuestra vida, pues te conmueve hasta las lágrimas ayudándote a apreciar lo increíble que es nuestro país.

 

Mi primera vez en Cancún

 

Llegamos al hotel como a las 11:30 pm, rendidos de cansancio una vez más, pero con el alma llena de emoción. No puedo creer lo rápido que pasa el tiempo, mi primera vez en Cancún estaba siendo más que feliz, y aún quedaban dos días más de aventura.

 

XelHá

Como ya se convirtió en costumbre, a las 7:30 am estábamos abordando uno de los peculiares camiones de Xcaret. El destino sería conocer el azul turquesa del mar Caribe que baña las playas de Xel-Há. Nos explicaron que Xel-Há es una formación natural que se llama caleta y, por su naturaleza, es como un filtro de sargazo, la mayoría de esta alga se queda en las playas y la caleta se mantiene limpia de la planta, aunque el agua no es tan cristalina, no sé si sea por lo mismo o así es siempre. Pero bueno, nos explicaron que una caleta es como una bahía grande que es alimentada por un río y, debido al poco oleaje y temperatura ideal, se convierte en hábitat de muchos peces, rayas y demás. Un paraíso, para terminar pronto.

 

Mi primera vez en Cancún

 

Recorrimos todo el río viendo algunos peces, pero lo más impresionante es el agua cristalina. En la caleta nadamos y jugamos como niños. Vimos peces y una que otra raya.

El azul del agua me impresionó mucho. Desde el restaurante Chula Vista pude apreciarlo, haciendo contraste con el verde de la selva. Un azul único que nunca olvidaré. Sin embargo, mis ojos son exigentes. Yo sabía que necesitaba verlo desde un punto más alto, entonces vi un faro enorme, ¿sería ese mi encuentro con el azul turquesa? Sólo había una manera de averiguarlo.

Subir el faro fue una aventura por sí misma. Bastante agotador, pero yo sé que las mejores experiencias siempre requieren un esfuerzo extra. Y vaya que valió la pena. Al llegar al punto más alto del faro, salí al mirador y ahí estaba. Esa vista soñada. El azul turquesa que tanto había esperado estaba ahí, limpio, como si el tiempo no pasara por él. Me quedé como 20 minutos admirando la caleta y el mar Caribe. Mis ojos no lo podían creer.

 

Mi primera vez en Cancún

 

Este día había sido de mis favoritos, mi primera vez en Cancún era para admirar ese color y el Mar Caribe. Al fin lo logré, me tardé cuatro días en verlo y valió la pena. Ahora quiero ver una playa en Cancún, preguntamos y nos dijeron que Playa Delfines era la indicada porque hay un mirador desde donde se puede disfrutar el mar Caribe e Isla Mujeres. El perfecto plan para un último día en Cancún.

 

Playa Delfines

El último día de mi primera vez en Cancún era destinado exclusivamente a descansar. Nos dirigimos a Playa Delfines, en la zona hotelera, a apreciar el mar Caribe y bañarnos en sus aguas. Personas en el hotel y transporte público nos comentaban que mejor no fuéramos, que el sargazo afectaba mucho, pero quise arriesgarme y verlo por mis propios ojos.

Al llegar al mirador, de frente a ti se presenta el imponente mar Caribe, y vaya que ahí pude apreciar el azul que buscaba, que se va degradando de un azul claro a un azul obscuro, profundo. ¡Increíble! Nos encontramos con la sorpresa de que con tu identificación te prestan sombrilla y camastros, entonces, a disfrutar un día de playa.

 

Mi primera vez en Cancún

 

Para nuestra suerte, este día la playa no tenía tanto sargazo. Había una línea de sargazo seco, muy discreta, pero en el mar, el agua no estaba tan cristalina como me habían dicho, probablemente por los restos de la planta o porque estaba un poco agitado. Pero adentro del mar, nunca fue una molestia.

No me pude quedar con la duda y pregunté a una señora que vendía kibis (un tipo de empanada deliciosa) que si era cierto lo del sargazo. Ella me dijo que depende mucho de la playa y el día, hay días que la misma playa está muy limpia y hay otros en las que está saturada de sargazo, entonces, es casi cuestión de suerte estar en una playa limpia o sucia.

El día transcurrió tranquilo, como cualquier día de playa. Fue la mejor manera de terminar unas increíbles vacaciones, fue la mejor manera de vivir mi primera vez en Cancún.

El final del viaje había llegado y no podía más que sentirme feliz por todo lo que había visto y sorprendido por la cantidad de actividades que hay en el destino. Si bien, el sargazo siempre estuvo presente en las conversaciones con la gente que nos orientaba, nunca fue un tema que me afectara, pues me mantuve lejos de las playas y corrí con mucha suerte de que Delfines estuviera limpia.

Si estás pensando en visitar Cancún, pero no estás seguro por el tema del sargazo puedo decirte que hay suficientes actividades que puedes hacer lejos de las playas y que te mantendrán distraído. Dale una oportunidad y déjate sorprender por este paradisiaco destino.

 

Cancún tiene mucho por ofrecer. ¡Anímate a visitarlo!

 

Mi primera vez en Cancún