Cómo fue que conocí la Travesía Sagrada Maya y me hice canoera

Te comparto sus enseñanzas de vida

Corría el mes de agosto del año 2015 cuando una joven estudiante de periodismo llegó al Caribe Mexicano desde el sur de España (Barbate, Cádiz, Andalucía) de intercambio académico por 6 meses.

Como todas las coincidencias maravillosas que hicieron que llegara a este paraíso del mundo, hacer prácticas universitarias en Xcaret escribiendo contenido para sus blogs fue otra de ellas. Sin duda aprendí demasiado, entrevisté a grandes profesionales de diferentes ámbitos desde chefs hasta biólogos o ingenieros. Visité nuevas zonas arqueológicas y me enamoré de la cultura maya. Viajé, pasé y conocí a muchas personas y lugares que recuerdo y guardo con mucho cariño.

Si te da curiosidad puedes leer las entradas de blog que escribí aquí.

Antes de mi Travesía Sagrada Maya: transformación de vida
Durante mis prácticas tomando fotos en la zona arqueológica de Tulum

Mi primer acercamiento a la Travesía Sagrada Maya de Xcaret

Fue durante estos meses que escuché hablar por primera vez de la Travesía Sagrada Maya. Era el décimo aniversario de este evento que revivía un cruce comercial que hacían los antiguos mayas desde el puerto de Polé en Xcaret hasta la isla de Cozumel y que había permanecido en el olvido por más de 600 años.

Lo hacían para venerar a la diosa Ixchel, pedir prosperidad para la tierra y la vida y con el objetivo de intercambiar productos como cacao, plumas, miel, tabaco, vainilla, pieles, etc.

Para cuando llegaron los días del evento yo ya había escrito dos entradas sobre la travesía y había hablado con diferentes personas clave dentro de su organización. También había conocido a algunos compañeros en la oficina que eran canoeros.

Junto con dos compañeras cubriremos el evento para capturar los mejores momentos de la salida en Xcaret, la llegada a Cozumel y el regreso al día siguiente.

Tenía más o menos idea de lo que iba a presenciar pero sin duda la realidad superó por mucho las expectativas, no sabía que iba a significar una transformación de vida para mi.

El inicio de la historia de mi Travesía Sagrada Maya: transformación de vida
De izq. a der. Déborah, Maygheen y yo en Chankanaab, Cozumel esperando a los canoeros

Lee más sobre este evento: La razón de ser de la Travesía Sagrada Maya de Xcaret

Amor a primera vista

Lo primero que recuerdo de esos días es el amanecer, sin duda el más bonito que había visto nunca. El olor a copal, el calor de los familiares, la valentía de los canoeros…

La historia de mi Travesía Sagrada Maya
Amanecer en Xcaret durante la salida de los canoeros en la Travesía Sagrada Maya 2016

La TSM2016 fue una travesía muy difícil con unas corrientes muy demandantes que hicieron que los valientes remeros bogaran por más de 9 horas y que la mayoría de las canoas tuvieran que ser remolcadas para llegar a puerto. Pero el regreso a Xcaret y la entrada a la caleta fue mágico (o así yo lo sentí). 

– ¡Ya llegan los canoeros! Se comenzó a escuchar.

Me recuerdo ahí agachada entre el tumulto de personas preparadas para sacar las mejores tomas. Y de pronto se ve llegar la primera canoa seguida de todas las demás.  Y con ellas las lágrimas brotaban de mi sin entender por qué estaba sintiendo tanta, tanta emoción. 

Veía la satisfacción y la felicidad en el rostro de los canoeros, personas de todas las edades -entre 18 y 60 años- y constituciones, exhaustos pero plenos. Entendí que para hacer travesía no necesitabas ser un atleta o gran deportista -como creía hasta entonces- necesitabas proponértelo. Y que si me lo proponía podía hacerlo. Y ahí, en ese preciso instante, supe que deseaba algún día estar del otro lado, remando.

Y ese día llegó. Lo que empezaron siendo 6 meses de universidad se convirtieron en 1 año y una graduación a distancia. Luego en mi primer trabajo y después en llamar Cancún mi segundo hogar hasta el día de hoy, 7 años después. 

Mi primer cruce como canoera

Mi primera travesía fue en el año 2018. Desde el día de la prueba de nado supe que iba a ser un reto pero que lo aceptaba. Y así fue. Siguió la del 2019, casi la 2020 hasta que la pandemia la truncó y ahora estoy a días de mi tercera.

A la izq. mi equipo de la TSM2019 previo a cruzar y a la der. mi canoa del 2020 entrenando

Son meses de mucha dedicación, de entrenamientos retadores con su correspondiente cansancio físico y mental, de dormir temprano y madrugar mucho, de sentimientos a flor de piel. Pero también de ver amanecer en el mar 3 veces a la semana, de navegar las azules aguas del Caribe con los regalos de su biodiversidad y de conocer personas maravillosas que se vuelven tus hermanos de mar.

La historia de mi Travesía Sagrada Maya: transformación de vida - Xcaret
Mi canoa del 2020 entrenando en la laguna Nichupté

Una de las cosas que amo de la travesía es que aquí todos somos iguales. Da igual la nacionalidad, el nivel económico, el puesto laboral, la forma de vestir o de pensar. Lo único que importa es tu compromiso y tu corazón.

La historia de mi Travesía Sagrada Maya: transformación de vida
Entrenamientos de la TSM2022: Sede Cancún, canoa Ki’mak’ool

Aprendizajes que me ha dado la Travesía Sagrada Maya

Travesía me ha regalado muchas cosas bonitas. Me enseñó a valorar y admirar la naturaleza que me rodea, y a conectarme conmigo y con el universo. A creer en mí y mi fuerza, a escucharme y sentirme. A entender que si no pongo a mi bienestar de prioridad, la energía no fluye. 

Me otorgó una transformación de vida porque me enseñó que mi mente me engañaba cuando decía que no podía más, que esa era la última vez que levantaba los brazos y estiraba mi cuerpo para remar. Pero sí pude, porque siempre puedo más y puedo todo mientras así lo crea. Que los límites no existen más que en la mente por eso hay que silenciarla y dar paso al corazón. Y que lo que das con el alma la vida te lo regresa multiplicado. 

También que la vida es hoy. De hecho justo ahora. Nada más. A no dar por hecho nada y que si dejamos algo para después corremos el riesgo de que ese después nunca llegue. 

Travesía y la reciente muerte de mi mejor amigo y compañero de bancada y aventuras canoeras, me han enseñado que decido y voy a vivir cada día dando lo mejor de mí en cada paso. Y disfrutando. Por mi y por los que ya no están pero si sí, lo estarían gozando. 

Por todo esto y por lo que cada día sigo aprendiendo dedico cada año mi peregrinaje a la diosa Ixchel y le ofrendo mi corazón. Y lo seguiré haciendo mientras la vida así lo quiera.

Representantes de la diosa Ixchel. A la der. Doña Isabel Solís “la maestra Chabelita” QDEP

P.d: Si has llegado hasta aquí primero que todo GRACIAS por leer sobre mi travesía y mi transformación de vida y segundo, las inscripciones salen en septiembre. 

¡Nos vemos en el mar!

Mar Oliver