Los movimientos de resistencia en el área maya del siglo XIX 

Antecedentes económicos y políticos 

La historia de México no solo es extensa, sino también profundamente interesante. Son pocos los que no han escuchado por lo menos algún detalle acerca de la época prehispánica, La Conquista o incluso eventos más contemporáneos. Sin embargo, muchos de estos datos se centran en el país a gran escala, dejando de lado los eventos que pudieron haber sucedido en los pequeños pueblos asentados en la Península de Yucatán.

Esta zona la conoces bien por ser un reconocido destino vacacional, ¿pero sabías que hace muchos años pasó por acontecimientos que hasta la fecha siguen dejando huella? La Guerra de Castas es un excelente ejemplo de ello.  

Este importante evento hace referencia a los movimientos de resistencia que tuvieron lugar en el territorio maya ubicado en la Península de Yucatán durante el siglo XIX. Hablar de resistencia implica no solamente la de tipo armada o violenta, sino también la pasiva, la resistencia cultural. Continúa leyendo para quedar inmerso en este interesante viaje al pasado. 

El panorama posterior al movimiento de Independencia 

Durante los inicios del siglo XIX, tras los esfuerzos independentistas que sucedieron dentro de la entonces Nueva España, se podía dar testimonio de una esperada inestabilidad política. Las riendas del país pasaban a manos de aquellos nacidos en este nuevo mundo que, si bien lucharon por su libertad, se vieron obligados a enfrentar las consecuencias que con ello traía la falta de experiencia. Entre una evidente dependencia de la metrópoli y los conflictos con potencias extrajeras, México se veía frente a una importante crisis económica generalizada. 

La activación de la economía se encontraba enfocada en su mayoría dentro de los centros urbanos de mayor población como San Francisco de Campeche, Mérida, Valladolid, San Cristóbal de la Casas, entre otros. Dejando de este modo a los poblados rurales dependiendo únicamente del autoconsumo y sin mayor diferencia a lo vivido previamente desde el siglo XVII. En pocas palabras, el panorama para el campo y sus campesinos era paupérrimo. 

Aunado a la decadencia de dichos sectores de la población debido a su negligencia, el país corría el riesgo de perder parte importante de su territorio. Con cada pérdida, la infraestructura nacional se debilitaba, elevando a su vez el nivel de riesgo. 

miguel hidalgo con estandarte de la virgen de guadalupe

Un país cuya tierra se le fue escapando de las manos 

Entre diferentes invasiones, independencias y conflictos externos, México terminó perdiendo prácticamente la mitad de su territorio inicial. Entre los ejemplos que resuenan con mayor fuerza se encuentran la Independencia de Texas (1836), la Guerra de los Pasteles (1838), la pretensión de independencia de Yucatán (1841-1843) y hasta el Imperio de Maximiliano (1862-1867).  

Sin embargo, uno de los aspectos que propició dicha perdida en mayor medida fue la dificultad de que un sistema Centralista pusiera atención a territorios tan alejados y que pretendían que el régimen de gobierno cambiara a uno Federalista (como el caso de Texas y Yucatán). 

Finalmente, tantas intervenciones extranjeras y el Imperio impuesto contribuyeron a crear un sentimiento nacionalista, una idea de país o de nación que no existía al terminar la guerra de Independencia. A pesar de que esto debió haber servido como ventaja, era un sentimiento más bien compartido en su mayoría por la población mestiza y no de las numerosas etnias del país. 

mapa de méxico

Los conflictos internos comenzaron a fortalecerse 

Una atmósfera de inestabilidad siempre ha sido un detonante predilecto que con fervor enciende la llama de cualquier conflicto sociopolítico. Fue así como se levantaron las luchas entre liberales y conservadores que discrepaban acerca de la imposición de un modelo de república para México. Como consecuencia, tan solo de 1821 a 1855 hubo alrededor de 50 gobiernos, casi todos ellos producto de cuartelazos (sublevación o pronunciamiento militar). 

Con ello llegó una larga temporada de batallas internas y promulgación de planes que pretendían apaciguar la pugna entre liberales y conservadores, hasta la promulgación de la constitución de 1857 de ideología liberal. 

libros, pluma y papel

La palabra “mexicano” aún con limitaciones 

El militar mexicano Porfirio Díaz, procedente de Oaxaca, toma el poder de la nación en 1876. Un personaje que además de ser hoy recordado como líder de la dictadura conocida como El Porfiriato, cabe recalcar que fungió un importante rol dentro de las batallas previamente mencionadas, destacando dentro de la Guerra de Reforma (1858-1861) y la segunda Intervención Francesa (1862-1867). 

Sin embargo, bajo su largo mandato de más de 30 años, la palabra “mexicano” y “mexicanos” ya resonaba, pero los indígenas parecían continuar bajo un paraguas de negligencia. Esto no solo significaba no ser catalogados como ciudadanos de la nación, sino que su situación seguía hundiéndose en un profundo deterioro de sus ya mermados derechos. 

Se comienza a hablar también de la usurpación de sus tierras a partir de la promulgación de las leyes liberales (privatización de la propiedad comunal de la tierra). Personas indígenas que habían habitado y trabajado dichas tierras durante toda su vida se empezaron a ver en la necesidad de demostrar su propiedad y sin las herramientas necesarias. De otro modo, estas se consideraban terrenos baldíos, formándose posteriormente los grandes latifundios (haciendas de gran extensión y un solo propietario). 

porfirio díaz

La proliferación de las Haciendas 

Dichas extensiones de tierra no solo representaban una de las unidades productivas de azúcar, algodón y henequén más importantes del país, sino que se transformaron en un microcosmos del México del siglo XIX. Estas conformaban toda una forma de producción, de relación política, de sometimiento y control. 

Debido a los prácticamente inexistentes derechos de los habitantes originales de dicha tierra, la proliferación de las Haciendas se basó en el control individual sin ninguna responsabilidad legal hacia los indígenas. Esto permitió la ejecución de un sistema en el que se establecieron deudas impagables hacia los trabajadores que no solo no podían abandonar, sino que también eran heredadas. 

Además del sometimiento económico, también se vio reflejado un fuerte intento de destrucción de identidad cultural, tradiciones y costumbres (aunque hubo una tremenda resistencia); y ni hablar del trato en una modalidad semi-esclavizada dentro de la mano de obra en lugar de mejorar la infraestructura de la producción. 

hacienda de yucatán

La decadencia de un régimen opresor 

Los hacendados estaban mayormente ausentes y tenían una vida opulenta enfocada en una gran rivalidad política con otros hacendados. Por dicha razón, los mayordomos y caciques fueron los grupos indígenas que tomaron poder y empezaron a tener control de las haciendas ante la ausencia de sus amos. Ellos fueron la base de los grupos rebeldes en la Guerra de Castas. 

Recordando la importancia ancestral que tenía la tierra para los indígenas mayas, desde su concepción cosmogónica y cosmológica, podemos entender lo que significó para ellos que les quitaran sus tierras y les intentaran robar su identidad. No era de extrañarse que ante esto y el gran descuido del régimen opresor surgieran los levantamientos armados. 

campesinos trabajando con henequén

Una Guerra de Castas en busca de justicia 

La conocida Guerra de Castas fue un conflicto armado que duró cerca de 50 años. A partir del fusilamiento del cacique indio Manuel Antonio Ay, los indios en Yucatán, al mando de Cecilio Chi, inician las primeras represalias que eliminaron a toda la población blanca de Tepich en 1847. 

El movimiento indígena se descompuso y construyó varias veces debido a los cambios de liderazgo en su interior. Diferentes grupos indígenas tuvieron cierta relación con los grupos en el gobierno, a veces conservadores, a veces liberales. Entre los distintos grupos se encontraban los “pacíficos” de Campeche y los “mayas cruzoob” o “macehuales” de Yucatán.  

guerra de castas yucatán

Para mayo de 1848, bajo una estructura político militar y religiosa, los mayas ya habían tomado las principales poblaciones de la Península de Yucatán, estando ya a las puertas de Mérida y de Campeche. Sin embargo, se vieron en la necesidad de replegarse a sus tierras. Ya no tenían comida para alimentar a sus ejércitos, pero la población blanca ya se sentía aterrada. 

Como en todo movimiento civil, los miembros de un mismo bando no siempre llegan a los mismos acuerdos y la Guerra de Castas no es la excepción. Desde sus inicios hubo desacuerdos entre algunos de los líderes indígenas más importantes como Jacinto Pat y Cecilio Chi. Aunque del mismo modo, surgen símbolos de unión como el culto a la Cruz Parlante, impulsado por José Nahuat (quien en calidad de ventrílocuo habló en representación de una gran cruz para dar instrucciones y mensajes sobre el movimiento). 

A fines del siglo XIX, casi toda la costa oriental (hoy Quintana Roo) estaba ocupada por los mayas cruzoob, mientras que toda la parte occidental (Campeche y Yucatán) estuvo bajo el control de los respectivos gobiernos de estos estados. El conflicto armado vio su fin cuando las fuerzas federales, lideradas por el General Bravo, tomaron Chan Santa Cruz (Felipe Carrillo Puerto) el 30 de junio de 1901 sin ofrecer ninguna resistencia a la entrada de su ejército.

mapa de la península de yucatán

Hay quienes, incluso hasta la fecha, consideran que esta es una batalla que aún no ha concluido y que más bien se encuentra suspendida. Si bien es cierto que la desigualdad de razas o castas continúa siendo un problema latente, es nuestro deber como generaciones contemporáneas no permitir que la historia quede enterrada entre sus propios vestigios. Depende de nosotros el conocer el pasado para no cometer los mismos errores y poder tomar decisiones informadas que nos permitan crecer como una civilización unida hacia un mejor futuro. 

Si te interesa saber más sobre la Guerra de Castas, te recomiendo leer la novela histórica “Península Península”, de Hernán Lara Zavala, Ed. Alfaguara.

Lee: Mapa de las lenguas indígenas más habladas en México

Además de la Guerra de Castas, ¿conoces sobre algún importante evento histórico en la zona? ¡Déjanos tus comentarios!

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