Viaja más, tu cerebro te lo agradecerá. 

¡Vacaciones! Una de nuestras palabras favoritas. Viajar nos causa una sensación de felicidad incontrolable, ese momento enriquecedor que nos saca de la rutina y nos lleva a vivir nuevas experiencias cambiando de escenario, mientras aprendemos cosas nuevas, crean un conjunto de emociones positivas. Lo que me llevó a preguntarme cómo reacciona nuestro cerebro cuando nos vamos de vacaciones.

Por experiencia, todos sabemos que viajar nos hace sentir mejor, nos mantiene de buen humor y hasta los imprevistos que ocurran nos parecen divertidos y los consideramos como buenas anécdotas para contar.

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La ciencia afirma que viajar es una experiencia vital, los estímulos que recibimos conociendo lugares nuevos, disfrutando de la cultura y probando nuevos sabores a través de la gastronomía del destino, benefician a nuestro cerebro y son gratificantes para nuestra reserva cognitiva.

Las conexiones neuronales refuerzan nuestra mente cuando nos sometemos a un estrés (bueno) por adaptarnos al nuevo entorno, esforzándonos por aprender un nuevo idioma, viviendo experiencias nuevas e incrementando nuestra movilidad corporal y las relaciones interpersonales.

Esto puede cambiar nuestra personalidad, aumentar nuestra capacidad para relacionarnos socialmente, hacernos más extrovertidos y más empáticos. Irnos de vacaciones siempre será una experiencia que retará a nuestro cerebro y nos traerá más beneficios y cambios positivos.

Mente más abierta

Viajar nos hace salir de nuestra zona de confort, aunque siempre vayas al mismo destino a visitar a la familia. Los lugares que no son parte de nuestra vida cotidiana nos hacen vulnerables, por lo tanto, nos lleva a la necesidad de aprender y desarrollar habilidades para sentirnos cómodos y tener una mejor adaptación.

Nuestra mente debe estar dispuesta a conocer y aceptar el lugar tal y como es, con su cultura, su gente, sus costumbres y su gastronomía. Eso nos hace regresar a nuestro origen con nuevos conocimientos y entender que cada lugar es único y todavía hay mucho por conocer.

Más felicidad

Hay muchas cosas que nos producen felicidad, las tangibles son las que tenemos más cerca y es más fácil acceder a ellas, aunque hay otras que lleva más esfuerzo obtener, como un carro o una casa.

Sin embargo, hacer un viaje planeado nos produce una sensación de felicidad prolongada, pues el solo saber que en determinado tiempo no solo estarás disfrutando del camino, sino que vivirás experiencias únicas o cumpliendo algún sueño, nos mantiene con actitud positiva, esperando que llegue ese momento.

Todo el proceso pre-, durante y post viaje incrementan nuestra felicidad y se convierten en recuerdo o buenas anécdotas que, cada que pensamos en ellas, nos hacen sonreír o reír.

Cambia la percepción de la vida

Cuando visitamos un lugar nuevo, todo es nuevo. Eso nos hace valorar lo que tenemos o anhelar lo que no tenemos. Conocer lugares siempre cambia nuestra perspectiva de la vida que conocemos, nos damos cuenta que no todo es como pensamos y eso nos hace aprender y registrar información diferente en nuestra mente, que podemos convertir en una nueva forma de vivir o simplemente entenderla.

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Otras veces, nos damos cuenta de lo afortunados que somos al poder conocer y aprender tanto, que se convierte en una necesidad por seguir descubriendo y hacerlo un estilo de vida.

Sin duda alguna, después de irte de vacaciones, tu forma de ver la vida no vuelve a ser la misma.

Fortalece tus relaciones personales

Es evidente que viajando conocemos personas nuevas, nos relacionamos con ellas y si de algo estamos seguros, es que son muy diferentes a nosotros. También fortalecen los lazos, la relación y la confianza con las personas que te acompañan durante el viaje, puede ser algún familiar, pareja, o amigo, creando una sensación de bienestar.

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Las relaciones sociales protegen a nuestro cerebro, tener una red de amigos amplia nos hace sentir apoyados y eso es asociado con menor presencia de deterioro cognitivo. Las actividades recreativas con amigos son saludables para el cerebro, pues nos liberan del estrés, nos divierten y nos hacen reír.

Nos vuelve más inteligentes

Estar lejos de nuestra rutina es un desafío mental constante, pues el simple hecho de tomar un transporte o llegar a un lugar se convierten en un reto cuando estamos en lugares desconocidos.

Mientras estamos de vacaciones nuestro cerebro está esforzándose más de lo que lo hace normalmente, porque todo el tiempo tiene tareas que resolver, lo que interpreta como reto, por más sencillas que parezcan.

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Cuando nos alejamos físicamente de nuestros problemas cotidianos, nos permite ampliar la visión y encontrar formas de solucionarlos o aprender a aceptarlos, una vez que ya hemos visto la vida desde otra perspectiva.

Entrar en contacto con nuevas culturas nos saca de la zona de confort y nos predispone mejor ante los demás, esto puede ser hasta en un viaje dentro de tu estado a un Pueblo o ciudad que aún no conozcas. No necesitas irte muy lejos para fortalecer tu cerebro con nuevos retos.

Aumenta la creatividad

La creatividad es la capacidad que nos ayuda a dar soluciones originales a cualquier situación.

La ciencia ha demostrado que desconectarnos de nuestro contexto, la tecnología y los problemas, resulta beneficioso para las tareas creativas. Para ello es necesario tener la capacidad de generar diferentes ideas, tener diferentes perspectivas y resolver genuinamente.

Viajar es una inmersión profunda hacia nuevas culturas envolviéndonos en ambientes nuevos y al quitarnos las etiquetas raciales y sociales, estamos dispuestos a tener ideas más creativas.

La creatividad está vinculada con la manera en que las diferentes áreas del cerebro están conectadas entre sí, esto se le conoce como neuroplasticidad. Los nuevos olores, sabores, idiomas, sensaciones pueden revitalizar la mente gracias a los senderos neuronales, ya que estos son muy sensibles a los cambios que suceden a nuestro alrededor. Las experiencias fuera de la cotidianeidad incrementan la flexibilidad cognitiva.

Mejora la capacidad de resolver problemas

Cuando nuestro cerebro está expuesto a nuevas situaciones, nuestras redes neuronales se activan para poder aprender todo lo que sea posible. Esto es estimulante para nuestro cerebro y enfrentarnos a algo nuevo resulta de gran beneficio debido a que las conexiones neuronales se fortalecen y pueden llegar a crearse nuevas.

Estos cambios se traducen en una forma de entrenar a nuestro cerebro para resolver tareas de manera eficaz lo que beneficia nuestra atención y velocidad de procesamiento. Redes neuronales fuertes es sinónimo de rapidez, por lo tanto, al viajar, nuestro cerebro estará siempre activo y aumentará nuestra lucidez.

Es saludable

No importa que tan cortas sean tus vacaciones, irte lejos de todo es una aventura que te relaja, aumenta la dopamina y disminuye tu nivel de estrés. Y podemos notarlo desde el momento que seleccionamos el destino, reservamos nuestro hospedaje y planeamos el itinerario.

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Hacer un viaje es gratificante, y hace que el cortisol (hormona del estrés) el cuál es necesario, pero en exceso dañino, se reduzca. Grandes cantidades pueden generar un bajo rendimiento cognitivo, cansancio, aumento de peso y causar enfermedades.

Así que cada que quieras pensar en tu salud, ¡viaja!

Después de conocer lo que sucede en tu cerebro cuando viajas, seguro te dieron ganas de planear tus próximas vacaciones. Recuerda que no es necesario pensar en tiempos, distancias o presupuesto. Solo ten la determinación y deja que tu curiosidad te guíe para fortalecer a nuestro mejor amigo.

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