Hay Que Hacer Algo ¿No?

Si, pero tranquilo que no traigo varo

Ya sabemos que los mexicanos somos re buenos pa’ la pachanga y celebramos hasta el cumpleaños del perro del amigo. También somos buenos ahorradores, aunque sea fin de quincena nos las arreglamos para armar algún plan coqueto y poder disfrutar de unas cervecitas con los compadres. ¿Se acuerda de esas épocas de viernes saliendo de la escuela? Siendo unos famosos estudiambres teníamos que aprovechar al máximo los recursos para poder cotorrear con la banda. Así es como surgen estas reuniones en las que todos queremos estar, pero nadie quiere gastar. La hemos denominado como la típica fiesta de bajo presupuesto.

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Estas fiestas pueden tener desde unas pocas personas, hasta un buen grupo de compadres en las que todos se solidarizan con lo poquito que traigan pa’ armar la vaquita y lanzarse por unas chelitas, aunque sea. En todos los eventos hay cosas que nunca pueden faltar y se las presentamos a continuación:

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– Todo comienza con un “vamos por una chela nada más” y los presentes ahí rascan hasta las moneditas de 50 centavos pa’ completar.

– Aprovechas la promo especial de caguamas de la tienda de la esquina.

– Hay que dejar empeñada una credencial porque no nos alcanzó pal importe.

– Si nos alcanza para algún ron o destilado de dudosa procedencia ya es ganancia.

– El refresco tamaño jumbo pa’ que rinda. Hasta regañan al compadre que se sirve demás.

– ¿Vasos? El rojo oficial sale del presupuesto. Compramos de los transparentes chiquitos aunque tengamos que servirnos a cada ratito.

– Si no, de plano agarras los vasos de veladora, esos que sólo usas en emergencias.

– Hacemos hasta lo imposible pa’ que una bolsa de hielos rinda pa’ toda la noche.

– Somos cuidadosos y nada más le ponemos un hielito a la cuba, “poquitos que son benditos”.

– La botana oficial es, si, esa que estás pensando de surtido rico y en cantidades jumbo.

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– Con estos chicharrones engañamos a la panza. No han depositado y sabemos que no habrá taquitos saliendo de la fiesta.

– Nunca falta el cuate que llega con un garrafón y sobrecitos de sabores pa’ las aguas locas. Eso si es economizar.

– Colocas tu celular en un lugar estratégico a todo volumen para ambientar, porque no tenemos bocinas.

– Nunca faltan los colados, son esos que los invito el primo del amigo del cuñado de tu compadre que ni a la fiesta fue.

– Esos son siempre los últimos en irse y ni una chelita te ofrecen.

No lo nieguen, todos hemos estado en una fiesta de bajo presupuesto y muchas veces son las mejores. Aquellas en donde lo que verdaderamente importa es la compañía. Entre risas y anécdotas, harán de la noche un gran recuerdo.

Ya entrados en la fiesta, continúa leyendo: Los mejores juegos para la pachanga

¿Tienes alguna otra técnica para ahorrar en una fiesta de bajo presupuesto? Compártela con nosotros en los comentarios.

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