¿Te gustan las leyendas de México?

Descubre estas historias con personajes de ultratumba que te sorprenderán 

Las Leyendas de México son sin duda historias sorprendentes; desde las increíbles hazañas de la Revolución Mexicana hasta los grandes personajes mexicanos que conocemos hoy en día. Sin embargo, existen otras historias que han traspasado la barrera del tiempo debido a su importancia histórica, y que combinan la fantasía, lo surreal y la realidad.

Estas leyendas se convirtieron en algo muy común para nosotros en México, con ellas crecimos y aprendimos. Hoy les compartiremos un post dedicado a las leyendas y mitos mexicanos, así que, si te gusta este tipo de contenido, apaga las luces y disfruta.

La Yeguatzihuatl en Chiapas  

Se dice que en las calles de este Pueblo Mágico de México se puede ver a una mujer de vestiduras blancas y cabello obscuro vagando por las noches. Quienes tienen la mala suerte de toparse con ella huyen de inmediato, pero hay quienes se sienten muy valientes y comienzan a seguirla y una vez que están cerca de ella, la Yeguatzihuatl se aleja.

Lo que estos valientes no saben, es que la misión de la Yeguatzihuatl es llevarlos hasta ser perdidos entre las ciénegas. Una vez atrapados por el lodo de la ciénega, esta mujer lanza un grito desgarrador que perturba el ambiente mientras que, en forma de burla, les da cigarros y dulces a sus víctimas mientras esperan a ser rescatados por algún viajero que pase por casualidad. Cuando el sol aparece todos aquellos dulces y cigarros toman su verdadera forma: huesos y estiércol.

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La Yeguatzihuatl en Chiapas

La Xtabay en Yucatán  

Esta es la historia de dos hermanas que vivían hace mucho tiempo en Yucatán, México. Sus nombres eran X´keban y Utzcolel; la primera era una mujer libertina que se entregaba a las pasiones carnales con los hombres ganándose el repudio del pueblo. Sin embargo, tenía una bondad enorme y disfrutaba de ayudar a los enfermos, quienes después de ser sanados la adoraban.

Mientras que la segunda era una mujer de carácter conservador, pero jamás demostró simpatía por los demás ya que pensaba que eran inferiores y que no merecían su ayuda o atención.

Cierto día, X´keban desapareció y todos los habitantes del pueblo y sobre todo la gente que la estimada se preguntaba qué le había pasado. Un día, todos comenzaron a sentir un dulce aroma en el ambiente que los guio hasta la casa de X´keban. Allí encontraron el cuerpo de inerte de la mujer. Todos los que la apreciaban llevaron su cuerpo hasta el panteón y mientras el dulce perfume se esparcía por el pueblo.

Al día siguiente, en la tumba apareció una flor rara llamada “Xtabentún” de la cual emanaba un elixir tan embriagante como dulce, así como el amor que X´keban les daba a los hombres.

Utzcolel decía que el perfume que despedía el cuerpo de X´keban era obra de los demonios y que cuando ella muriera, el suyo olería mucho mejor, ya que fue mucho mejor persona que ella. Paso el tiempo y la segunda hermana falleció y todo el pueblo triste acudió al entierro. Contrario a lo que todos pensaban, no hubo dulce aroma, en su lugar se sentía una peste que inundó el pueblo.

Con prisa, Utzcolel fue enterrada y su tumba fue rodeada con flores para disimular el mal olor. Al día siguiente, sobre su tumba apareció una flor extraña, en realidad era un cactus muy espinoso llamado Tzacam, que con el más pequeño roce podía causar un gran dolor.

Aún en la otra vida, Utzcolel sentía una gran envidia por su hermana y pensó que la razón por la que su cuerpo despedía un dulce aroma era por su conducta hacia los hombres, cuando en realidad era por su gran bondad y esencia.

Utzcolel invocó a los demonios del inframundo y pactó con ellos el poder regresar cuando quisiera a este mundo con la apariencia de X´keban para seducir a los hombres y terminar con su vida entre las espinas de una ceiba.

La Xtabay en Yucatán

La Maltos, la Bruja de los Arcos de Ipiña en San Luis Potosí 

Durante la época colonial, la Santa Inquisición era la encargada de castigar a todos aquellos que se atrevían a practicar ritos y costumbres que no eran parte de la fe católica en México. Uno de sus miembros era un personaje femenino apodado La Maltos.

Esta mujer ostentaba un alto puesto además de ser una poderosa habitante de San Luis Potosí. Residía en un gran edificio que hoy se conoce como los Arcos de Ipiña en el centro de la ciudad. En aquellos tiempos, se había impuesto un toque de queda por las noches para todos los habitantes, sin embargo, La Maltos era tan influyente que se daba el lujo de salir en su gran carruaje para pasear por sus calles.

Los rumores en la ciudad eran que esta mujer practicaba ritos y brujería negra en su casa. Un mal día, La Maltos ejecutó a dos personas que gozaban de la protección de una de las familias más poderosas de San Luis Potosí. Tales muertes fueron consideradas injustas por lo que La Maltos fue acusada de asesinato además de brujería y la condenaron de muerte.

En sus últimos momentos, la mujer pidió un último deseo; que le permitieran dibujar su carruaje en la que sería su última morada. La Maltos comenzó a trazar su carruaje y al finalizar, todos los presentes fueron testigos de cómo su dibujo cobraba vida y salía de la pared. Ella soltó una risa tenebrosa y burlona mientras se subía y a toda velocidad escapaba del lugar.

Desde ese día, jamás se le volvió a ver, pero se cuenta que los Arcos de Ipiña tienen lugar sucesos paranormales que aún siguen ocurriendo.

La Maltos, la Bruja de los Arcos de Ipiña en San Luis Potosí

La Mulata de Córdoba en Veracruz, México  

¿Recuerdan que les dije que estas historias tenían algo de verdad? En el Archivo General de la Nación se encuentra un expediente que narra una historia ocurrió hace muchos años en el estado de Veracruz.

Durante el siglo XVI, la Santa Inquisición culpó de ser bruja a una mujer de nombre Soledad que vivía en Córdoba. El rumor era que tenía un pacto con el diablo para lucir siempre joven. Sin embargo, Soledad era una herbolaria muy hábil que se dedicaba a curar cualquier tipo de afecciones en su comunidad además de poseer una gran belleza que causaba envidias.

Se sabía que era una mujer solitaria y un poco huraña al rechazar una gran cantidad de pretendientes sin importar si fueran ricos o pobres. Entre los rechazados estaba el alcalde de Córdoba: Don Martín de Ocaña, quien al sentirse despechado comenzó el rumor de que Soledad era una bruja y que le había dado una pócima que le hacía sentir un amor desmedido por ella.

Aunque muchos habían sido curados por ella, tenían miedo de ir en contra de la fe católica y ser juzgados por la Santa Inquisición. Al ser interrogados, muchos dijeron haberla visto volar sobre los tejados, reír macabramente por las noches y algunas mujeres aseguraron que Soledad las acosaba para venderles pócimas de amor.

Por tales acusaciones, Soledad fue encerrada en la cárcel de San Juan de Ulúa y condenada a la hoguera. Durante su aislamiento, usó su belleza para convencer a un carcelero y que le diera un pedazo de carbón con lo cual ella se entretenía dibujando en las paredes.

Un día antes de ser ejecutada, Soledad le mostró al carcelero un hermoso barco de velas que había dibujado en una de las paredes y le preguntó: “¿Qué le falta a este barco?” El carcelero respondió: “Navegar, mi señora” y ella contestó: “Pues mira cómo navega”. Con asombro, él vio como Soledad se mezcló con su dibujo y comenzó a alejarse y desaparecer para siempre.

Notando la falta del carcelero, los demás soldados bajaron solo para encontrar la celda vacía y al carcelero sin vida.

La Mulata de Córdoba en Veracruz, México

El Niño Panteonero de Momoxpan en Puebla

El pequeño pueblo de Santiago de Momoxpan se encuentra entre la ciudad de Puebla y Cholula en México. Hace muchos años, los habitantes contaban leyendas sobre la aparición seres extraños, ruidos de cadenas y metales por las noches, así como la aparición de pequeñas flamas azules que hacían gritar de miedo a quien las viera.

Cierto día, una niña llamada Guadalupe Xomitl que vivía en Momoxpan se encontró con un pequeño niño de huaraches y taparrabo. Ella quedó petrificada al ver la aparición de este pequeño, pero salió un poco de su asombro cuando este le pidió que escarbara debajo del lugar que ella había elegido para poner su petate y dormir.

Ella le preguntó: ¿Por qué me pides eso?

Él le contestó: Porqué mis padres están enterrados ahí y no descansarán hasta que sean llevados a un lugar sagrado.

El niño agregó: Existen muchas personas enterradas por todo el pueblo debido a las peleas y agresiones de los conquistadores en contra de nosotros los indígenas.

Ante tal afirmación Guadalupe no soportó más y se desmayó. Estas apariciones continuaron por algún tiempo hasta que la pequeña se enfermó y al poco tiempo falleció. Otros habitantes narraron que también se habían topado con estas apariciones y confirmaron lo que se decía de Momoxpan; que era un enorme cementerio indígena.

Con el paso del tiempo, los pobladores han encontrado los restos de personas a los que han dado cristiana sepultura para encontrar el descanso eterno y así nacieron algunas de estas leyendas de México.

El Niño Panteonero de Momoxpan en Puebla

El Callejón del Beso en Guanajuato  

Hace muchos en Guanajuato vivía una hermosa joven llamada Carmen, quien era hija de un señor que veía en ella la oportunidad de acrecentar sus bienes materiales. El destino de ella ya estaba decidido; debía casarse en España con alguien de abolengo y dinero, esa era la razón por la que su padre le había prohibido relacionarse con los demás hombres de la ciudad.

Un día, mientras Carmen se encontraba en misa conoció a Don Luis, un humilde minero del que se enamoró profundamente y comenzaron un hermoso romance en secreto. Sin embargo, a pesar de sus cuidados, el padre de Carmen los descubrió y la amenazo que la mandaría a un convento lejano si volvía a ver a Don Luis. Al enterarse de las terribles noticias, comenzó a planear el cómo volver a ver a su amada así que compró la casa de al frente de donde vivía Carmen.

Ambas casas eran separadas apenas por un angosto callejón que le permitió a la pareja estar muy cerca, tanto que podían tomarse de las manos mientras disfrutaban de su amor. Un día mientras la joven pareja se juraba amor eterno desde sus balcones, el enfurecido padre de Carmen entró a su alcoba y de repente clavó una daga justo en la espalda de su hija mientras Luis sostenía su mano, él no pudo hacer nada salvo darle un tierno beso en su mano mientras la vida abandonaba el cuerpo de Carmen.

Se dice que Don Luis no soportó perder a Carmen, por lo que se quitó la vida saltando de la parte más alta de la Mina de La Valenciana, una de las más famosas en México debido a sus leyendas.

Ahora, todos los viajeros que vayan en pareja a visitar el Callejón del Beso deberán subirse al tercer escalón y darse un beso o de lo contrario tendrán 7 años de mala suerte.

El Callejón del Beso en Guanajuato

¿Te gustaron estas leyendas de México? Aún existen muchas más que la gente cuenta en México. Si te gustaría una segunda parte de ellas, déjanos tus comentarios para ir recopilando nuestras favoritas para compartirlas contigo.

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