La diosa Ixchel ha guiado a los canoeros de regreso

Es el momento de vivir el  Gran Comienzo.

 

Después de más de seis meses de preparación física, mental y espiritual, los valientes canoeros emprendieron el viaje rumbo a Cozumel a buscar el mensaje de la diosa Ixchel en el infinito color del Mar Caribe.
 
 

Te invitamos a que nos acompañes a revivir esta tradición de más de 1000 años de antigüedad.
La tradición de la Travesía Sagrada Maya iniciaba unos días antes con el mercado de Ppolé donde se comerciaban productos que se ofrecerían a la diosa Ixchel.  En este mercado festejamos al maíz, el símbolo de la sabiduría humana y la grandeza de la Nueva Era.
 

 


 

 

La celebración continúa en Ppolé con la llegada de Hun Nal Ye, el dios del maíz y las danzas de los gemelos Hunahpú e Ixbalamqué. Los canoeros son bendecidos por los gemelos para que lleven los granos del maíz y los siembren en tierra fértil para multiplicar sus dones.

 

 


 

 

Al día siguiente los canoeros bendecidos por los Yumtzilob, los señores que tienen poder sobre las fuerzas naturales, salen de Xel-Há rumbo a Cuzamil.

 

 


 

 

El Halach Winik recibe a los canoeros desde Xel-Há y los invita a beber y a comer después de la fatigosa jornada.
 

 


 

 

Por la noche, los canoeros visitan el santuario de la diosa Ixchel para escuchar su mensaje: ” Escúchame a mí, cuida de tu vida, alienta el vuelo de la tórtola y la guacamaya, no lamentes la huida de la tortuga y el venado, acércate al río y no viertas tu podedumbre negra y lechosa sobre él…Rinde culto a los tuyos y después a mí…En ti está la fuerza y la esperanza, la vida y el maíz, repártelo entre los tuyos y no se lo niegues a los demás”.
 

 

 

 

Con el nuevo día los canoeros se hacen a la mar. La Nueva Era ha cruzado el tiempo de oscuridad y zozobra para darnos el regreso a la vida, un nuevo ciclo agrícola está naciendo, es la perfecta oportunidad para hacer las cosas bien, para enderezar el camino y vivir en armonía con la naturaleza, los dioses, los nuestros y los demás.
 

 

 

 

Los canoeros son recibidos con gran alegría, danzas y música que reinan en la asoleada villa de Ppolé, con el salto de los delfines y el vuelo de las guacamayas, todos celebran a los valientes guerreros que traen el mensaje del maíz. Aquí termina la Travesía y llega el nuevo Gran Comienzo.

 

 

 

 

Con el fin de la  primera Travesía Sagrada Maya de los nuevos tiempos tenemos la oportunidad de sembrar la semilla de la nueva vida y empezar una nueva cosecha.