Cómo se vive una travesía abajo de la canoa

Acompañando con el corazón

cada remada de tu canoero

Aún recuerdo esa alarma a las 5 de la mañana tres veces por semana. Le indicaba que era la hora de levantarse para ir a entrenar. Con gran esfuerzo como cuando uno es pequeño y tiene que despertarse para ir a la escuela lograba tomar sus cosas del entrenamiento, su remo y salir en camino a la playa.

 

Travesía Sagrada Maya

 

Unas semanas atrás todo esto de la Travesía Sagrada Maya era nuevo para nosotros. Se nos hacía una locura el hecho de ir en una canoa remando por horas y horas para llegar a Cozumel y regresar. Lo que yo no contaba era que a ella y su profundo amor al mar le estaban ofreciendo la oportunidad de hacer algo que jamás había hecho. De proponerse un objetivo físico y mental que a muchos ni se nos ocurría intentar.

 

Travesía Sagrada Maya

 

Como que no quiere la cosa fue dando paso a paso hasta tener su registro, su remo y un equipo de canoa. No fue fácil. En ocasiones al escuchar la alarma había que darle un pequeño empujoncillo para que no se quedara dormida y faltara a su entrenamiento. O cómo muchas ocasiones me comentaba que no podía más con el cansancio. Aún así iba a remar y regresaba llena de arena, con uno que otro raspón del entrenamiento pero con unos ojos radiantes y una sonrisa de oreja a oreja.

 

Travesía Sagrada Maya

 

Siempre me presumía y me daba detalles de todos los nuevos colores que veía en el mar. Que a pesar de que la remada larga había estado súper pesada ella resistía, lo sufría pero lo disfrutaba. Parecía tomar energía y coraje para continuar con tal de poder seguir disfrutando el agua y los paisajes del amanecer.

Debo de confesar que admiro la forma en la que todos los integrantes de una canoa hacen equipo y se convierten en amigos. Sin embargo a pesar de que traté de acompañarla a reuniones y cumpleaños, me costaba trabajo entenderlos. Todo el tiempo son anécdotas, tips y pláticas acerca de sus experiencias como canoeros. Uno que lo ve de fuera supongo que puede ser cuando solo hablas de fútbol con tus amigos. Aún así me asombraba la buena onda y la pasión con la que todos aportan, comparten y platican de los retos que han superado.

 

Travesía Sagrada Maya

 

Así pasaron las desmañanadas, los días de cansancio y los sábados de dormir toda la tarde. Se acercaba la fecha y yo ya estaba casi tan emocionado como ella. Ya quería verla lista, con su atuendo y su cara pintada como dicta la tradición. Había que prepararse con bloqueadores de sol y bebidas para la hidratación. Había que hacer un plan para racionar de mejor manera el poco alimento que podían llevar a la travesía.

 

Travesía Sagrada Maya

 

Si yo batallé para poder madrugar un día con tal de estar tempranito en Xcaret. No me imagino a ella tener que hacerlo para ir a entrenar por casi 6 meses. Sin embargo ahí estábamos, ya ubicamos su canoa. Solo faltaba verla prepararse a minutos de iniciar su primer travesía. Salen con una energía difícil de explicar. Llena de emoción pero también de un respeto hacia el mar que lo transmiten a todos los que estamos afuera de las canoas. Salen como verdaderas estrellas de rock entre gritos, porras y buenos deseos.

 

Travesía Sagrada Maya

 

A su regreso pasa lo mismo, todos los familiares y amigos de los canoeros esperan con ansias el momento en que se asome la primer canoa para estallar en júbilo. Y conmigo no fue la excepción. Aunque tardé varios minutos en reconocer cuál era su canoa. Ella no decidió salir corriendo hacia la playa, al contrario, tardó varios minutos en salir. Como que disfrutó hasta el último ratito estar en su canoa y en el agua. Mientras ella decidía salir de la caleta yo solo pensaba la gran lección que me había dado. Una gran muestra de coraje y de valor hacia tomar nuevos retos.

 

Travesía Sagrada Maya

 

Luego de unos minutos reconoció a su familia y a mi de entre la multitud y se acercó. Después de una ronda de abrazos y una que otra lágrima de felicidad a ella aún le esperaba una sorpresa. Su abuelita había viajado desde la Ciudad de México para apoyarla y verla entrar remando a Xcaret. Cada que hablaban por teléfono la mantenía informada de como iba en sus entrenamientos.

 

Travesía Sagrada Maya

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Algunos me preguntaban si no estaba nervioso mientras ella hacia el cruce a Cozumel. Más que nervios era una gran emoción de saber que estaba disfrutando de remar aunque el camino no haya sido fácil. Se siente un gran orgullo. Le agradezco por dejarme apoyarla en lo mucho o poco que pude y de haber compartido esta gran experiencia conmigo.

Esa travesía me tocó vivirla siendo el apoyo de una valiente guerrera y como ella muchos más, cada uno con sus propios retos y miedos a vencer.  

 

David de la Garza

Mercadólogo aficionado al skateboarding y el fútbol, disfrutando y descubriendo música siempre.