El Hanal Pixán en Festival de Vida y Muerte

Altares, aromas e historia

Otra manera de honrar a los muertos

Como ya te contamos anteriormente, el Festival de Tradiciones de Vida y Muerte enmarca costumbres del Hanal Pixán, el rito maya para el Día de Muertos, con expresiones artísticas contemporáneas en un ambiente espectacular. Pero la intención del festival va más allá de crear una fiesta memorable; esto también se trata de preservar y difundir las prácticas que hacen a esta época del año tan única y especial.

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Sin embargo, la inclusión de las comunidades mayas al evento no fue fácil. Para la primera edición el equipo de Xcaret visitó pueblos en las zonas rurales de Yucatán y Quintana Roo. Ahí expusieron el proyecto del festival, con ayuda de un traductor, a los principales sacerdotes de estas regiones. La principal dificultad en ese entonces fue que ellos no lograron entender el concepto de la festividad y rechazaron la propuesta.

En un segundo intento se dio mediante instituciones como el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) o las casas de cultura de los municipios a los que pertenecen las comunidades. “Tuvimos que picar piedra e ir de pueblo en pueblo (…) nos empezamos a acercar a la gente mediante estos grupos ya organizados. Las mujeres nos ayudaron mucho a que este proyecto sea posible”, dice Leticia Aguerrebere, Directora del departamento de Arte y Cultura.

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Quien más nos puede contar sobre esto es Libia Franco, de la gerencia de Fomento Cultural. De alguna u otra manera, ella siempre ha estado presente en el contacto con las comunidades mayas para la organización del festival. “Al principio les costaba trabajo entender porqué los invitábamos a exponer sus tradiciones; fue complicado, pero los convencimos”, explica.

Esta labor es permanente: apenas termina un festival y se comienza a entablar contacto para la edición del año siguiente. Después de diez años la invitación se ha vuelto más fácil, nos cuenta Libia: “las comunidades ya nos conocen bien; están muy entusiasmadas de venir; pero también vamos a los pueblos y los invitamos personalmente. Es también una manera de conocerlos mejor y preparar todo”.

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Los organizadores del evento hacen una selección de las comunidades que asistirán con base en visitas anteriores; se procura dar espacio a grupos diferentes cada año. Una vez decidido se hacen las listas de necesidades; Xcaret otorga apoyos que van desde los ingredientes para los platillos hasta la elaboración de utilería para las representaciones artísticas y los materiales para sus altares.

Además, se procura que lo que puedes ver en tu visita al evento sea lo más auténtico posible; no hay ninguna imposición artística o decorativa. “El festival se adapta a las tradiciones. Nosotros no podemos imponer nada, ni modificarles nada. Nosotros estamos al pendiente y al servicio de las comunidades para responder a sus necesidades”, explica Libia.

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Pero no es un trabajo fácil, nos comenta Libia: “Las distancias son un obstáculo importante. Pero lo más difícil es la barrera del idioma; el no conocer la lengua maya es una limitante”. Por fortuna para los organizadores, desde las primeras ediciones cuentan con un traductor que con el tiempo se ha convertido en el contacto de Xcaret en las zonas rurales mayas.

A pesar de esto, todo el esfuerzo vale la pena. “Es muy bonito, es como el día de muertos en nuestro pueblo. Mucha gente está haciendo oraciones, viendo los altares y nos hacen preguntas. Los altares tienen flores y comida regional, así como en nuestro pueblo. La gente está contenta”, dice Bonifacio, de la comunidad de Sabán, Quintana Roo.

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Jorge, originario de Chunhuhub, menciona que es una gran experiencia para ellos, pues es la oportunidad de mostrar sus tradiciones, y esto los llena de orgullo. “Para nosotros es muy bonito venir y demostrarles a los visitantes cómo se hace el Hanal Pixán en nuestra comunidad; es importante que vean que sigue la cultura viva”, agrega Fany, procedente de Maní.

El Festival de Vida y Muerte es una grata experiencia para todos, como confirma Libia: “Lo más bonito, lo que más nos llena de felicidad, es ver a las comunidades contentas; que te recuerden, te tengan afecto y te inviten a comer. Ahí puedes ver que estamos dejado huella en cada familia que participa”.

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La época de finados nos da la oportunidad de honrar a nuestros seres queridos que ya no están con nosotros; pero también es una temporada donde podemos reencontrarnos con nuestra cultura y tradiciones en un mundo cada vez más cambiante. ¿Tú cómo festejas el Día de Muertos?

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Francisco Martínez
Ama la comida mexicana, los deportes, fotografiar paisajes y a las guacamayas