Consejos para cuidar una orquídea en casa

Cría una orquídea bella y saludable

Paciencia, amor y dedicación

 

Hola, mi nombre es Mar y soy una orquídea Trichocentrum oerstedii, pero está bien si sólo me llamas Mar. Como casi todas las orquídeas, soy una planta epífita, lo que quiere decir que vivo sobre otra pero sin hacerle daño. Fui concebida en el orquideario del parque Xcaret utilizando medios nutritivos especiales y estando libre de gérmenes, para que cuando tú me lleves a casa, yo ya esté lista para salir al medio natural, ser cuidada por ti y llegar a florecer en un lapso de 3 a 4 años.

 

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Estoy destinada a ser una planta que irradia belleza, sin embargo, para llegar a serlo, necesito que me brindes tiempo y dedicación, esto además de seguir los siguientes consejos para mi cuidado:

 

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1.- Cuando mi medio nutritivo (sustancia negra gelatinosa en mi tubo) se agote —dentro de 3 o 4 meses—, necesitaré que me transplantes. Para ello, te pido que lo hagas de la siguiente forma.

a) Retira mi sello y la tapa de mi tubo.

 

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b) Sácame cuidadosamente volteando el tubo y golpeándolo suavemente para que yo resbale, también puedes usar una pinza como aparece en la foto.

 

 

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c) Lávame con agua a chorro, quitándome lo sobrante de mi medio nutritivo.

 

 

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d) Siémbrame en un maceta que contenga un sustrato adecuado como tezontle con corteza de árbol (lo puedes conseguir en los viveros).

 

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2.- Riégame con agua purificada dos veces al día. Si me riegas con agua normal puedo morir por exceso de sales.

 

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3.- Soy una planta de sombra, así que por favor no me dejes en un lugar soleado. De preferencia mantenme en un lugar con buena ventilación.

 

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4.- Aliméntame con fertilizante cada quince días —1 gramo por litro—. Mi favorito es el triple veinte, nitrógeno, fósforo y potasio. Lo puedes comprar en viveros.

 

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5.- Protégeme de plagas y ayúdame a crecer saludable poniéndome raizal triple 17 o triple 20 una vez al mes. Éste también lo puedes comprar en los viveros.

 

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Por último y no menos importante, tenme mucha paciencia, amor y dedicación: soy una planta en peligro de extinción y por eso requiero de muchos cuidados. Pero al final, cuando admires mis flores hermosas, sabrás que he valido la pena.

 

Guadalupe Dzul
Comunicóloga de profesión, ama la fotografía, remar, el vino, el chocolate y pasar tiempo en familia.